viernes, 10 de junio de 2016

Cuando pa' Chile me voy...

Por Carlos Bianco *

El próximo 30 de junio el presidente Macri viajará a Chile para participar como "observador" en la Cumbre de Jefes de Estado de la Alianza del Pacífico (AP). Previamente, la Cancillería argentina presentó un pedido formal para que nuestro país se transforme en "Estado observador" de dicho bloque. Se trata de una novedad en materia de política exterior para la Argentina, ya que si bien nuestro país mantiene profundas e históricas relaciones comerciales con cada uno de los Estados parte de la AP, este involucramiento institucional podría tratarse de un primer paso hacia un cambio más radical en la orientación del proceso de inserción mundial de la Argentina.

En los hechos, la AP se trata de un Tratado de Libre Comercio (TLC) que, más allá de haber eliminado los aranceles al 92% del comercio de bienes entre sus socios, incluye las disciplinas típicas de la última generación de este tipo de acuerdos, las cuales reglamentan aspectos adicionales del vínculo económico entre países tales como las inversiones extranjeras o las compras públicas.

El hecho de ser un "observador" de la AP no es un privilegio, ni una exclusividad, ni mucho menos. La AP cuenta en la actualidad con 42 Estados observadores entre países de los cinco continentes. Ser un Estado observador de la AP significa poco y nada. Básicamente, los observadores pueden participar de aquellas reuniones a las que sean invitados, aunque sólo con derecho a voz. Sin embargo, la experiencia indica que en esos ámbitos no se suelen discutir los temas sustantivos del esquema de integración, sino solo realizar un repaso somero del estado del proceso.

La estrategia de mediano y largo plazo

La solicitud realizada por la República Argentina para constituirse como Estado observador de la AP, desde un punto de vista económico, no conlleva ni oportunidades ni peligros. Se trata de una mera formalidad. Sin embargo, desde un punto de vista político o simbólico, dice mucho.

En primer lugar, se puede aventurar que se trata de un primer movimiento en el marco de una estrategia de mediano plazo tendiente a que Argentina se transforme en un Estado parte de la AP. En términos formales, nuestro país ya cumple con las condiciones requeridas como para presentar su candidatura a Estado miembro, ya que tiene suscritos acuerdos de libre comercio con al menos la mitad de los Estados partes: los Acuerdos de Complementación Económica (ACEs) suscriptos con Chile, Perú y Colombia son lo suficientemente amplios como para ser interpretados como TLCs. En caso de que la solicitud sea aceptada por los Estados parte de manera unánime, Argentina tendría un año calendario (con posibilidad de prórroga) para cumplimentar el conjunto de condiciones necesarias para iniciar el proceso de adhesión a la AP: básicamente, tener suscritos TLCs con todos los Estados Parte, en cuyo caso nuestro país debería primero suscribir un TLC con México.

Sin embargo, Argentina no podría avanzar en esa dirección sin que antes el Mercosur modifique su propia normativa. Hoy en día los países del Mercosur no se pueden sumar de manera individual como Estados parte a la AP, ya que tanto el Tratado de Asunción como la Resolución CMC 32/00 indican que los países del bloque tienen una política comercial común. Por consiguiente, los países del Mercosur deben negociar en bloque la realización de acuerdos comerciales con países de extrazona. Para poder sumarse a cualquier otro acuerdo como Estado parte, primero se debería "flexibilizar" o "degradar" al Mercosur, dejando de lado su estatus actual de "unión aduanera" para pasar a conformar un mero TLC.

En segundo lugar, esta decisión de pasar a formar parte de la AP como Estado observador quizás también responda a una estrategia de más largo plazo de formar parte de otros mega-acuerdos regionales, tales como el Trans-Pacific Partnership (TPP), dentro del cual ya se encuentran insertos tres de los cuatro Estados parte de la AP (Chile, Perú y México). De hecho, ya se produjeron declaraciones en este sentido por parte de funcionarios de alto rango del gobierno macrista.

La región como espacio de acumulación o como plataforma de exportación

Participar de la AP como Estado observador es una mera formalidad. Una eventual participación como Estado parte requiere la "degradación" del Mercosur, lo que permitiría a posteriori que Argentina pueda negociar individualmente su ingreso a otros acuerdos que sí serían peligrosos para el bienestar futuro de los argentinos, tales como el TPP.

El proyecto político y el modelo económico kirchnerista necesitó para su desarrollo de un esquema de inserción internacional que priorizaba a la región y al Mercosur como espacios de acumulación a partir de los cuales obtener las economías de escala y aprendizaje necesarias para la proliferación de los sectores industriales. Por el contrario, el proyecto político y el modelo económico macrista ven a la región y al Mercosur como meras plataformas de exportación de los productos en los que Argentina ya cuenta con ventajas competitivas vinculadas con la cantidad y calidad de nuestros recursos naturales. La diferencia no es menor para el pueblo argentino.

* Docente-investigador de la Universidad Nacional de Quilmes y ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales. 

Dos visiones sobre la decisión

2016-06-10 - Página 12

10/06/2016 Página 12 - Nota - El País - Pag. 8 

http://prensa.cancilleria.gov.ar/noticia.php?id=48859741

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